Aún en las tardes de tomenta,
cuando el cielo gris se cierra
y los límites del campo
caen en la niebla,
aún cuando es triste el mirar
y la lluvia cae como un castigo,
aunque no divises la ciudad,
ni siquiera a ti misma
logres hallarte en tu soledad,
el girasol bajo la lluvia
aguanta sin doblar.
Y, en su fuerza interior,
en sus ansias imposibles de frenar
de alzarse hacia el sol,
de buscar de ese mundo que vivimos
toda su hermosa claridad,
mañana, al albor de un nuevo día,
sentirá suaves caricias
de los rayos tibios y dulces
que lo vienen a regar,
el girasol no tiene miedo
y supera las ventiscas,
el frío, la lluvia, la pérdida
de lo amado, la ausencia de lo deseado,
El Sol está hecho para él,
para tí también, sin dudar,
viene, ya se acerca,
el tiempo de la paz,
la serena reflexión de tu alma noble y clara.
Aguanta Sol, girasol, chica
de verdad, aguanta solo un poco más...






