Y al marcar tu fina pluma, el punto final, de tus versos entrecortados, una melodìa angèlica ha renovado, el silencio abrazador de nuestra vida, bañàndonos con su paso, con las finas notas de tu voz de Diosa, ahora silente, mas no por eso menos Titànica. Hermosa Criatura, cuàn amada por el Creador,...