ví a la luna llorando con tristeza,
y su llanto llegó a mi corazón
que latía con mucha ligereza.
Ella me dijo que se moría de celos
por no tener el verde de tus ojos,
ni tus besos con sabor a caramelos,
ni lo hermoso de tus labios rojos.
Está buscando copiarte la sonrisa,
tampoco logra tener el bello encanto
de tu risa suave como la brisa
ni el acento de tu divino canto.
Ella sabe que de México eres
y no encuentra la forma de vencerte,
más no sabe que todas las mujeres
mexicanas, son bellas hasta la muerte.
Ya vencida, de celos se moría
y le dije que como tú, ninguna.
Hoy, chaparrita, querida amiga mía,
sabes los celos que embargan a la luna.
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Mariano Bequer,
Maracaibo, 07/09/04















