el más hermoso de mi vida:
Soñé que ya era tu esposo
y tú mi esposa querida.
Soñé que estuve soñando
que tú soñabas con mi sueño
y en tu sueño me estabas amando
porque lograste que sea tu dueño.
Soñé que tu alma enamorada
se transformaba en una flor
que con su belleza encantada
llenaba tu cuerpo de amor.
Soñé que tu sentimiento
con su pureza infinita
alegraba el sufrimiento
de mi vida eremita.
Soñé que tu cuerpo hermoso
era el templo sagrado
en el que yo muy cuidadoso
deposité mi beso deseado.
Soñé que tu cuerpo sería
el altar de mis amores
y que en él yo te ofrecía
mis poemas y hermosas flores.
Soñé que yo (soldado de amor),
a tu cuerpo defendía
de hombres que sin temor
te ofendían de noche y de día.
Soñé que a Dios escuchaste
lo que le pedía por tí;
si es que en silencio me amaste,
en voz alta te amo yo a tí.
Soñé que tú y yo unidos
muy pronto vamos a vivir
olvidando los tiempos idos
para nunca más sufrir.
Soñé que tu cuerpo y alma
son mi tesoro divino
como de la isla es la palma
y el oleaje matutino.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 15/01/05










