
Regálame un poquito de tu luz para poder encender la mía,
que de tantas malas vueltas, mis alas están heridas…
Regálame tu sonrisa para alegrarme la vida,
que de tanto llorar se fue agrietando la herida…
Dime algo que me sirva para levantar del suelo
el puñadito de sueños que animaba mis encantos…
Dime algo que me llene de dulzuras los anhelos
que de pedirle a los cielos me voy quedando sin rezos…
Abre mis ojos cansados de mirar tantas desgracias
que las fuerzas se me han ido y me atormentan el alma…
Dame tu mano siquiera para ahuyentar la tristeza
que la soledad mañera me ha pintado en cada estrella…
Quita el puñal de mi pecho que me deja sin aliento
y regálame una flor que rejuvenezca en mi
ya que no puedo sentir, la pasión correrme adentro,
convénceme te lo ruego, de despertar mis instintos,
de enderezar mi mirada al trayecto del camino…
Valora este corazón, que se estremece de pena,
es que a veces uno es frágil, como copa de cristal
y necesita del otro, para poder comenzar…









