Ampliaciones (a-b-c-d)
Publicado: Sab Sep 24, 2011 06:47
a-
Pienso en la gente, la que tiene la lengua seca,
los ojos serios y las manos delgadas.
En esa gente mía que se la pasa mirando el aire.
Esa gente nació de los terrones ,
de los terrones duros como el garbanzo.
Eso de recordar no tiene gracia
pero cuanta tristeza nos vacía;
en mi pueblo se mueren muy despacio, y de cualquier cosa.
No se ahora, pero antes duraban muchos siglos,
y hasta sus nombres eran largos, muy largos.
-Zeferino Maclovio Gonzales Días-
Eran campesinos y pasaban hambres,
eran ganaderos y nunca comían carne,
Estos versos nacieron de la pobreza, mire uste:
Yo nací en el sesenta y dos, y todavía se usaban los calzones
de manta y la mezclilla dura.
b-
Ya se pega el otoño en mi nariz,
y tu no llegas, el ultimo beso que me diste se volvió aire,
y me dolió el cuerpo, y me llené de sombras afligidas
En madrugadas cálidas paseo por la orilla del tiempo
y escucho romperse la tristeza en la voz de los grillos,
y me sacudo el alma con tus dedos,
y salgo a contemplarte en el olvido.
¿Hacia donde se fueron los colores, y cuando se volvieron espinas?
Me truncaste la calma, me volviste nervioso, impávido,
acústico, flácido y minúsculo
Y a pesar de lo pálido, yo todavía te quiero.
c-
Candelaria no habla.
Dicen que la embrujaron.
Ella vivía en Viogame, comiendo pan y agua.
Un día llego Hilario y le pidió su cuerpo,
ella tenía mas hambre que dese
y le escupió la cara, y le tiro desprecio.
Luego le dio la espalda y se fue lentamente,
peto no vio los ojos ni la frente de Hilario,
tampoco la pistola que le apunto a la espalda.
Y en segundos yacía sobre la tierra seca.
Dos disparos traidores le quitaron la vida.
Hilario se fue al norte, ha huir de su conciencia.
Y vestida de blanco, y en un cajón oscuro,
llevaron a la pobre Candelaria al sepulcro.
c-
Oye Lucinda, ¿Por que matas a la gente?
Todos saben que embrujas a mujeres.
Te gustaba Juan, y mataste a Ruperta.
Le hiciste amarres y le aventaste malas.
Pobre Casimiro, le salió el mal del Pinto.
Después se murió Lala, y tu fuiste al monte.
Háblame de aparecidos, de muertos, de sepulcros.
Dices tantas mentiras que aveces creo que mientes.
Eres India mala, y tus ojos son negros como la noche.
Dices que platicas con el Niño de Atocha,
y que eres amiga del niño Fidencio.
Lo que tu sabes te lo enseñó tu abuela
porque ella platicaba con el diablo.
Arrepiéntete Lucinda, arrepiéntete, le digo;
pero ella sonríe con su mirada suave
y con pasitos cortos se aleja de mis ojos.
Pienso en la gente, la que tiene la lengua seca,
los ojos serios y las manos delgadas.
En esa gente mía que se la pasa mirando el aire.
Esa gente nació de los terrones ,
de los terrones duros como el garbanzo.
Eso de recordar no tiene gracia
pero cuanta tristeza nos vacía;
en mi pueblo se mueren muy despacio, y de cualquier cosa.
No se ahora, pero antes duraban muchos siglos,
y hasta sus nombres eran largos, muy largos.
-Zeferino Maclovio Gonzales Días-
Eran campesinos y pasaban hambres,
eran ganaderos y nunca comían carne,
Estos versos nacieron de la pobreza, mire uste:
Yo nací en el sesenta y dos, y todavía se usaban los calzones
de manta y la mezclilla dura.
b-
Ya se pega el otoño en mi nariz,
y tu no llegas, el ultimo beso que me diste se volvió aire,
y me dolió el cuerpo, y me llené de sombras afligidas
En madrugadas cálidas paseo por la orilla del tiempo
y escucho romperse la tristeza en la voz de los grillos,
y me sacudo el alma con tus dedos,
y salgo a contemplarte en el olvido.
¿Hacia donde se fueron los colores, y cuando se volvieron espinas?
Me truncaste la calma, me volviste nervioso, impávido,
acústico, flácido y minúsculo
Y a pesar de lo pálido, yo todavía te quiero.
c-
Candelaria no habla.
Dicen que la embrujaron.
Ella vivía en Viogame, comiendo pan y agua.
Un día llego Hilario y le pidió su cuerpo,
ella tenía mas hambre que dese
y le escupió la cara, y le tiro desprecio.
Luego le dio la espalda y se fue lentamente,
peto no vio los ojos ni la frente de Hilario,
tampoco la pistola que le apunto a la espalda.
Y en segundos yacía sobre la tierra seca.
Dos disparos traidores le quitaron la vida.
Hilario se fue al norte, ha huir de su conciencia.
Y vestida de blanco, y en un cajón oscuro,
llevaron a la pobre Candelaria al sepulcro.
c-
Oye Lucinda, ¿Por que matas a la gente?
Todos saben que embrujas a mujeres.
Te gustaba Juan, y mataste a Ruperta.
Le hiciste amarres y le aventaste malas.
Pobre Casimiro, le salió el mal del Pinto.
Después se murió Lala, y tu fuiste al monte.
Háblame de aparecidos, de muertos, de sepulcros.
Dices tantas mentiras que aveces creo que mientes.
Eres India mala, y tus ojos son negros como la noche.
Dices que platicas con el Niño de Atocha,
y que eres amiga del niño Fidencio.
Lo que tu sabes te lo enseñó tu abuela
porque ella platicaba con el diablo.
Arrepiéntete Lucinda, arrepiéntete, le digo;
pero ella sonríe con su mirada suave
y con pasitos cortos se aleja de mis ojos.