Cerca de mi la aurora se desviste.
Ha llegado la primavera verde
mas verde que la senda colorida.
Algo se mueve junto a mis recuerdos
son aquellos intensos labios rojos
que amartillaron de saliva el beso,
amaneceres trajo la memoria
congestionando el alma con caricias,
volando afuera por el sol las sombras
y las enredaderas en el árbol
tratan de apretujarse con las hojas.
Una soluble tarde se desploma
junto aun retoño triste de alhelíes
y nosotros nos vamos con el viento
cada quien recorriendo su vereda
para nunca mirarnos a los ojos.
...
Busqué tu rostro ileso para darle
mis túnicas de amor atribulado,
y anduve por los páramos nocturnos
hasta cargar mis parpados de olvido.
Lejano el mar, la brisa sensitiva
mi corazón varado en la nostalgia,
y el recuerdo molido en la negrura
que desparrama el lloro en la memoria.
Signos de ayer, vaciándome la vida
con toneladas agrias de tristeza.
Todo galopa lejos de mis ojos
interceptando antiguos movimientos.
¿Donde estaba la luz de tu mirada
cuando rompiste el beso con tu sombra?
Aquel instante derribo el pasado,
y nos volvió el amor indiferente.
Rapaz herida, pernoctando el eco
de un tórrido romance lisonjero,
que develo el fervor de mi pasión,
hasta oprimir los cuerpos con dolor.
...
Abrumadora surge la palabra
trasnochando los rayos placenteros
que vomitaron luces opacadas.
Nada pudo alcanzar tu corazón,
y a mi ventana vino la desdicha
rezumbando su claridad de penas
para llenar mi pecho de rumores.
Algo viene tocando la ceguera,
con los híbridos cantos de la muerte,
con los labios ondeados por el grito,
con las punteadas lluvias del olvido,
y el enigma fugaz de los entornos.
...
Ven, asoma tu piel hasta mis ojos.
Mis manos tienen sed, mis labios hambre.
Deletreare tu nombre con mi lengua
mientras la luna rueda por la noche.
Son los últimos besos que me nacen,
y las últimas flores que me quedan.
He dispuesto el amor, espero y vengas
al prometido cauce de mi anhelo.
Sostengo en vilo la esperanza inquieta.
La voz se muda la emoción se agrieta.
y un sonido en la puerta me despierta
la sensación dudosa, casi muerta.
...
Pocos años como estos me persiguen.
Las horas me excomulgan, los días se multiplican.
Llevo tu voz pegada, con elementos tristes.
A veces el otoño falsifica tu nombre.
Mirona mía, ven, ofréceme puñados
de tierra y de dolores, mi ultimo dia te espera.
Tengo la dicha rota, por tu lejana risa,
por tu mirada ausente. Tu imagen desvelada
no cesa de brillar en mi memoria oscura.
Desvanecido paso, casi invisible vivo.
Mi amor es un suspiro de sombras y pedazos,
sin encontrar alivio, sin encontrar tus brazos.
...
Baja la noche sorda hasta mis ojos mudos.
Y por la oscura sombra pasa un quejido negro,
como una flecha larga, como una pena honda.
Yo espero cada instante tu voz calida y dulce,
y aunque no llegue nunca, esperaré por siempre.
Este dolor me gusta, porque siempre te busca.
Cada vez que las horas se vuelven cantos lúgubres,
el recuerdo se asoma por la orilla del alma,
y aparece tu cara, tan ausente y cercana.
Y mis brazos se abren, y mis ojos se cierran.
Yo se que todo pasa, y que tu ya pasaste.
Pero no se resigna mi corazón añejo,
y cual vino rojizo tu paladar espera.
Amor, la primavera, se decolora y muere;
para mi ser la vida, se ha vuelto seca y pálida.
En tus labios rosados, guarda tan solo un beso;
y cuando alguien te bese, sígueme recordando.
En lo alto del cielo las estrellas titilan.
Y en mi mente las sombras hacen temblar mis parpados,
hasta llorar pedazos de amorosos recuerdos.
...
Siempre que lloro atraigo la tristeza
como un manto de besos injertados
en la rotunda siesta de la vida.
Quise amarte rondando tu mirada
y escudriñando el polvo de tus manos,
sin embargo no pude traducirte
porque el amor jamás te cohabitaba.
Un crepúsculo activo nos divide
y una brusca rotura nos separa.
Hoy descubri la luz, no aquella luz,
tu luz amarga, aquella que me hirió
con su falsa razón en el querer
hasta dejarme hablando con el cielo.
Esta luz me consuela, me da gozo
me aletea los sentidos con pureza
y me suaviza el alma y el espíritu.
german g














