
Entre limones y capullos
antiguos adolescentes
acarician los huesos
de un astroso pasado.
Entre trovas y besos
los versos emergen
de calaveras maquilladas
con las sombras del después.
Capullos silentes,
retenidos con cremalleras
de lo impropio y lo sucedido
pernoctan en un forzoso obituario.
Derrocar falacias
se convierte en el devaneo
de la jovial manceba que saborea
el capullo de la imprudencia.
Adolescentes antiguos
devengan limones y huertas
en habitaciones decoradas
con olvidos, recuerdos y quizás.
Dislates y regocijos
se anidan en las sábanas,
entre los cuerpos agitados
de los amantes en su portal.
En el zumo del capullo
el impetuoso limón
gozoso deleita su yedra
carente de futuro y de protestas.




