
Te leo en mis versos,
intentas callar tu silencio
y se te escapan las palabras
entre tu abrazo y mis rimas.
Te leo en mis poemas
porque impregnas tu mirar
en las letras apacibles,
soneto de nuestras aventuras.
Te releo en mis poesías,
te encuentro en cada cuaderna,
en cada vía de mis versos
y en las pupilas de mi lírica.
Cuando te ausentas de mi pluma
se desvanece el encanto,
te acercas con tu sonrisa
y laten estros y claros de luna.
Numen de mis agonías
eres principio de mis quimeras,
sed de mis enemigos
pendenciero de mis abismos.
Te leo en cada letra traviesa
y quisiera aprisionarte entre pliegos
más te marchas con mis fábulas
dejándome arada en el prado del silencio.












