doblar en una esquina cualquiera
y encontrarme contigo; mi poema.
Algo silenciosa
pero igual de bella, que en la cocina.
Un "hola que tal"fue como lo mejor del día
y ni hablar del destello de tus ojos y esa sonrisa.
¡Hay mi cocinera!
me dio hambre de mirarte, tan linda.
Esta vez el encuentro no fue en la cocina, sino en una esquina donde pasan los camiones, por eso hoy el poema no parece salido del recetario!, aunque no hubiese motivo profesional de por medío, nos saludamos y nos miramos... Ah!






