
En tu almacén de tormentas
lejanías e historias convexas,
coleccionas desprecios,
misterios olvidados
con luna y cerveza.
En tu granero de apariencias
entierras ficciones, magia.
El humo de inquina,
araña tu existencia
y temes, creces, te encierras.
En tu anaquel de melancolías
te exhumas en la indiferencia.
El cristal que te aprisiona
se fractura con tu efigie
en un arco iris de madera.
A la deriva viaja tu silo
lleno de grietas marchitas
con sumas sin restas.
Con el alma endosada
al borde de la tristeza.












