
Creer es indultar
el respiro de luz
sin esferas de cristal.
Palmas y arenas
en la silueta del mar
enmarcan el fulgor.
Vocablos
espadas de aversión
arrematan este mar de ilusión.
Se aflige la gaviota,
el cuervo la tarde aniquila
clandestino en la manta del rencor.
Rojo inevitable
sangre de ironías
estrellas fenecen en el sol.
Blasfema el viento
su nombre deposita
en la rúa sombría del dolor.
Incoherente regresar
dónde la distancia se marchó?
tan pronta y ligera en este adiós.












