Deambulo solitaria
por tus negras alas,
en tus ríos de sapiencia,
tropiezo con tus piedras de lealtad.
Deambulo por el plumaje
de tu noche sedienta,
encuentro la zafia inquietud
de tu vedada historia.
Vago por el valle azul
de tu afable envergadura.
Ocultas los pliegos de tu solapa
esos que Vikingos adoran.
La oscuridad, tu amante
expresa ese afán majadero,
que tu ser oportunista abriga
con penumbras y sombras.
Irónicamente hogareño
con saña defiendes
el territorio de tu amante,
el nido del negro retoño.
Te encuentro en el Tibet,
y en el Everest te asomas,
En Islandia sobrevuelas
el clima y la gloria.
Cuervo, Corvus
te nombran con rabia
con temor te miran
con rencor te realzan.





