No se pueden evitar los sueños,
como no se puede evitar la lluvia
ni la niebla en el invierno.
No avisan, vienen de repente
como pájaros sin dueño.
Y entonces llegas y me tomas de la mano
como si nunca te hubieras marchado,
como si fuese ayer cuando desapareciste.
Y yo, me siento feliz y te cuento
cuánto te he extrañado en estos años
te pregunto donde estuviste
pero no hallo respuesta.
Entonces me llega la certeza
de que eso no es un sueño
y te abrazo, y te beso, y te pido
que no te marches de nuevo.
Como la suave brisa paso mis dedos
por tu frente, por tu pelo,
por tantos años sin acariciarte
ni besarte de nuevo.
Quedas callado y retornas al punto
donde quedamos como si no entendieras
que has estado ausente, silente.
Siento estallar de felicidad mis venas,
con una paz que hace mucho no sentía.
Huyen de repente todas las penas,
corren hacia el abismo del ovido
y al momento de caminar unidos
explicándote las razones
de los cambios habídos
abro los ojos y comprendo.
Tan sólo fué otro inhumano sueño.
27-4-13












