
Tu piel se me adhiere,
se impregna tímida
en el pensamiento.
Tus labios me palman
y me estremecen el alma
con el sabor de la entrega.
El lunar en tu mano
me sonríe con caricias
y dulces entelequias.
Me penetra tu mirada
en cada poro expuesto
al giro de tu aliento sobre mí.
Tus huellas se anexan
al suspiro que emana
el valle idílico del porvenir.
Tus manos se envician
con la ristra de los besos,
con las migas de este sentir.
Piel y labios
emanan del beso
de las huellas
de nuestro devenir.










