que la primera nube gruesa
un relámpago desesperado
y el vuelo de cientos de golondrinas,
para garantizar el temporal.
Las primeras lluvias
se anuncían; y el pino frente a mi balcón
tiene casi garantizado que al menos
este año no caerá de sed.
No así mi corazón
quien probablemente
muera de amor.

