y la melancolía que le acompaña
en la rabia de mi existencia,
alli donde parece que no queda nada
absolutamente nada que valga la pena.
De repente la luz de tu mirada
y tus abrazos tan llenos de dopamina
me hacen pensar;
que aún hay islas llenas de paz
y lugares donde el amor es tan real.
Ella es "Andrea" mi sobrina, quien me abraza y se cuelga de mi cuello, me mira a los ojos y sonrie, a la vez que insiste a mis dedos tristes a jugar el juego de las cosquillas sin fín, y las risas sin motivo, las risas por reír: ser felices un momento. Ella llora en su mundo porque le quitan un juguete, le rompen un dibujo o le dan un pellizco; yo por motivos más absurdos aún; esos de la vida adulta, y nada más. Pero nos sabemos hacer compañia...
Saludos






