
Los Peones naufragan
en columnas abiertas,
mientras la amenaza seduce
la ironía cuadrícula
en este tablero sin piel.
En el abismo del ataque
emergen Caballos y anhelos,
susurrando estrategias,
a los Alfiles desnudos
que protegen Torres de hez.
Empero el jaque de la noche
se arropa con trizas de penumbra,
el Rey, alelado y cobarde,
tras su Reina se oculta,
esperando un enroque sin hiel.
Entonces el Alfil, amante secreto,
arremete contra el destino
en diagonales de arrebatos
con la osadía por espada
y la pasión como escudo del ser.
Traición de la Reina
en brazos del Alfil
Mate y fallece el Rey
sin corona, sin Reina,
tal cual incauto rehén.






