
Detén tus pasos lejanos,
demora con tu mirada lasciva
el naufragio de esta despedida.
Derruye mi dolor
en el lienzo de nuestra yacija
allí, donde solía tu alma desnudar.
Sotierra esta agonía
en el juramento del recuerdo
cuando camines por la rúa del olvido.
Arrambla esta melancolía
sumerge en cada instante acanelado
el tedio que nace en el vacío mi ocaso.
Y yo intento, mal intento,
sahumar con este sentir
mi cántaro de soledades.
Y fracaso, bien fracaso
en el intento impuro del fallo
por relegar y olvidar tus labios.













