la idea de mi amor por tí,
salgo; vago te busco y ya.
Pues me bastan treinta y dos
segundos al día, en que apareces
y desapareces. A veces, sonries.
Y en esa sonrisa me das
tanta esperanza, vida y más.
Pero estoy solo, muy solo,
ya ni llorar es bueno. Ádios





