
En mi balanza de sentimientos
sopesa la añoranza y el silencio,
la imperfección de la incertidumbre
coteja este quebrantado corazón.
Se confunden la ilusión y la razón
conjuran pétalos y esperas,
cuando se asoma el otoño perplejo
en la línea solitaria de nuestro estío.
Y el invierno reclama su lugar
con tormentas de alusiones
y tempestad de recuerdos
en la borrasca de esta soledad.
Me obsequias la piel gris de tu primavera
envuelta con delirios y caricias,
empero la encuentro hoy marchita
cubierta con tu murria y mi agonía.
















