
En el horizonte gris
se dibuja tu imagen
cada vez más lejana,
dejando marchito y sin piel
este insensato sentir.
Complejo y sangrante
este olvido almidonado
de tu piel en la mañana tibia
y tu sombra desidiosa oculta
en la senda desolada de mi muerte.
Eres aventura y eres apatía
nido displicente al dolor,
respiro acedo troquelado
con tu indiferencia acumulada
en el pretérito enconado del reloj.
He de dejarte olvido.
He de marchar en esta paralela
hacia el vértice del abismo solitario,
donde tu piel desnuda se disuelva
y pueda finalmente retornar a mi vereda.






