
Este vacío que arriba ligero
a mi puerto de nostalgias,
llega y entumece la batalla
que se cierne en mi alma.
Llega a mi desierto
con su piel de inocencia
adornándose con ensueños
despertando mi adusto silencio.
Vacío de soledades
con esa mirada lejana,
su sombra y su penumbra
pronto se apoderan de mi desierto.
Y empieza el vacío palurdo
a agrietar la pálida esperanza
oquedad y ruinas tropiezan
con la arena desnuda en mi sino.













