
Que quede claro al ruiseñor
suya es Astarté, al alba esclarecida
pero nunca la Luna. ¡Nada de ella!
Que sepan las hadas buenas de todos los puentes viejos
suyos son por siempre el reflejo del sol en el río y la fontana.
Para los duendes de la suerte, constelaciones
todos los fetos de nebulosas
y aquella espuma de galaxias lejanas
Ni un pedacito de Luna, ella no...
Las estrellas más grandes para los magos
y las fugaces cantarinas para los colibríes
piedras, piedras ciegas, protejan bien todos los oráculos
nada obsequien a los incrédulos y faltos de fe
la sangre luminosa de saturno sólo para los elfos y los aluxes.
Luz pura y mágica, blanca y espléndida
sobre la montaña serenísima, No les prestaré la luna, ¡NO!
Que otros se queden con la tierra y todo el universo, si así lo quieren
que otros se queden con todas las estrellas castas
...La luna es: ¡Mía!
14enero2014
















