
Un día llegué a tus ojos
pero tus ojos no me pidieron quedarme.
En tus brazos, no hubo un pequeño sitio para mí
ni siquiera en alguna porción de tu recuerdo
mucho menos en una oración tuya
o alguna bendición de tus ojos cerrados.
Corrías
escapando del silencio, pero lo abrazabas fuerte.
Habías salido temprano
el día pasaba cíclico como tantos
era un invierno como éste
laxo, laxo y frío, distante
con la desilusión yendo a vivir, igual siempre igual.
Certero adiós, como flecha de un cupido sádico.
Te amo cuando sangro
te amo cuando muero
cuando vivo...más...mucho más y renazco
cuando lloras te amo
cuando me olvidas te amo.
...Es enero, muy blancas las nubes, sí, muy pocas...
19enero2014 12:39 pm
















