
LA luna brilla sobre el ancho mar
plácidamente, mira hacia abajo,
sonriendo con su rostro suave.
Las nubes pueden atenuar su brillo
pero pronto pasan y brilla nuevamente,
no se altera, solo se mece, sobre pequeñas olas.
Se dispersa la tormenta,
llega la luz del sol
liderando su poder oculto.
La luna de noche, tranquila...
se ve en ese mar agitado,
tan apacible como el rostro de una madre.
Luego de desterrar la tempestad,
perseguir todas sus nubes,
que suavemente y brillantes ya pasaron.
Queriendo empañar tu corazón tranquilo.
Que parece alegre aun no siendolo,
siempre sonriendo esta.
Si, un corazón inagotable,
derrochando bondad a su paso...

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01 27 2014













