
El silencio invadió éstas mis arterias
por donde su recuerdo marcha
entre glóbulos transparentes del tiempo.
El dolor enmudeció mi poema
disfrazando de muerte la vida
con su máscara de certeza.
Afasia emocional del destino,
gotas de rocío y sangre
siembran tormentas del ayer.
Y no es más que un intento de renuncia,
navegar en este lago de lágrimas
con la suma de recuerdos de esta lotería.
Este contrato con vencimiento incierto
se extiende entre penumbra e incertidumbre
hasta que el ángel de la muerte, me visite un día.
Enero 2014












