
Domingo de aplanadoras,
con el peso de la sombra
apoderándose de mi alma.
Se asoma el Courier dominguero,
lo que antes era cobro por peso
ahora es facturado por volumen de vacío.
Este equipaje de sombras
embalado con silencio
encierra muerte.. encierra vacío.
La aplanadora llega y hace lo suyo
con afán estampa lágrimas
y entrega virutas de soledad.
La aplanadora del domingo llega
cada semana, puntual y sin pérdida
llega solitaria, en el Courier de tu ausencia.
Marzo 2014














