Hoy que tengo todo el tiempo del mundo
para restaurar el pasado, para recrearte,
quiero sumergirme en lo mas profundo
de mis recuerdos y volver a recordarte.
Quiero ser viento y soplar muy fuerte
para alejar estas nubes de mi entorno
y pensar que fui un hombre de suerte
al tenerte ante mi desnuda, sin adornos.
Al recorrer tu cuerpo una tarde fría de invierno
en la penumbra de aquella habitación tan cálida
donde nos sobraba todo, y de nada nos faltaba.
Estrechando tu cuerpo, me olvidé del infierno,
y abrazado sin el menor rubor a tu piel pálida,
deseé quedarme para siempre, en tu morada.
Saludos de vuestro amigo, Andrés.










