yacen dos árboles viejos
que cansados y secos
esperan su destino.
Inclinados
opuestamente
son dos esqueletos
que tranquilamente duermen.
En oscura noche
dos árboles se ven
como hombres que huyen
en loca carrera,
tropiezan en la carretera,
estrepitosamente caen.
Amanece...
y a lo lejos se ve
dos árboles caídos… muertos,
son... los dos árboles viejos.
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Mariano Bequer
El Callao, 15/08/64























