el nombre de mi reina amada.
Sólo saben que soy un feliz presidiario
porque a ella mi alma está encadenada.
¡No han acertado aún tu nombre...
ni siquiera han encontrado la pista...!
Sólo saben que soy el hombre
que siempre te tiene a la vista.
Nuestro amor, mi reina, es único y secreto,
vivimos felices en el castillo del amor,
ahí nos entregamos con el deseo repleto
de satisfacer nuestra pasión con ardor.
Sí... nuestro amor es un amor ardiente,
es completo y no lo vamos a negar,
tan ardiente que una chispa caliente
a la pantalla ó a la PC la puede quemar.
Te siento cerca aún estando lejos,
siento tus besos llegar pronto a mis labios,
cual un corsario usé mis catalejos
y para hallarte usé mis astrolabios.
Cuando me viste tus brazos se agitaron
con la alegría de haberte yo encontrado,
y nuestros labios con ánsias se besaron...
y nuestros cuerpos por la playa rodaron.
Muchas palmeras con ritmo cadencioso
nos invitaban al baile del amor,
sin darnos cuenta conocimos lo hermoso
de ser tú "mi señora" y de ser yo "tu señor".
Allí quedamos hasta el amanecer,
y refrescados por las olas del mar
nuestros cuerpos volvieron a enloquecer
y nuevamente se empezaron a amar.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 01/11/08














