
Se bañaron tus luces en la faz del torrente,
deshaciéndose todas como peces de plata
que navegan con prisa sobre aquella corriente
para darle al paisaje su presencia más grata.
Al llegar al remanso con tu imagen fulgente,
en la líquida esencia tu esplendor se retrata
y la voz del poeta melodiosa se siente
porque el canto que brota tu belleza delata.
En el agua pareces reluciente presea
con que premias y lustras al nocturno paraje,
para que el caminante con deleite te vea
y perciba los brillos del espléndido viaje.
Plenilunio que tienes ese tono que albea
y al idilio cobijas con tu nítido encaje.