Mujer eres de fuertes convicciones,
del amor hoy te asisten mil razones
y no has pecado nunca de impaciencia.
Has de seguir ahora tu querencia;
olvídate de extrañas opiniones,
que responden en tantas ocasiones
más a una esclavitud que a una obediencia.
Los halagos, que no son excesivos,
te llevan solo el eco de mi acento
y son pago que a modo de incentivos
te quieren apoyar y dar aliento.
No hay que mirar atrás. Sobran motivos
para seguir remando contra el viento.
Madrigal