Mi nombre es Leonardo Sáenz Baez, originario de la ciudad de Morelia, capital del Estado de Michoacán, México, realicé estudios de licenciado en Fisicomatemáticas en la Universidad Michoacana de san Nicolás de Hidalgo, en donde fui profesor durante 30 años, ahora jubilado en dicha Institución, actualmente trabajo en el CIDEM, (Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán), donde realizo investigación en matemática educativa y coordino una Maestría. Soy aficionado a la poesía y la escribo en mis ratos libres, completamente intuitivo en el arte poético, escribo y me inspiro en temas románticos, le escribo al amor, a las rosas, a la belleza en general y a la mujer en particular que lo conjuga todo, es una experiencia grata poder participar en este foro de Shoshan tan lleno de amigos y amigas, que me incentivan para seguir escribiendo poemas románticos que me brotan, de manera natural, del corazón.
Anexo páginas de Internet sobre mi ciudad, de la Universidad donde me formé profesionalmente y del lugar donde trabajo
No, que no pase eso,
que no se cambie por suspiro
la intención del beso,
que no se quede
dibujado entre tus labios
donde muere insatisfecho.
Ese beso, que aún te late,
vive suspendido entre las alas
de aquella mariposa
escapada de mi pecho.
Dame el beso,
que haga eterno mi momento,
que se cuelgue de la luna
y haga de la noche
un enjambre de luceros,
un regalo,
un suceso.
Yo lo espero,
no me importa
que se tarde un mundo entero,
está en mis labios como hueco,
es el grito de un te quiero
repetido como eco,
una flama que brota
como llanto placentero.
Desde siempre,
he querido ser el dueño
de ese roce que te arde,
que te nace entre los labios,
en su brillo Yo lo veo,
no lo dejes como un sueño,
aún lo espero
y en el fuego dorado de mi tarde
lo deseo.
No entiendo porque saliste de mi luna,
donde eras luz de dulce espera,
mi suspiro te busca en las estrellas,
mi corazón, tan sólo tuyo,
guarda flores de fresca primavera.
Mujer fascinante,
dueña de mis versos y mis horas,
conocí tu mano y su quimera,
fui testigo
del amor que hay en tu boca,
escuché,
en los hilos de tu sangre,
la historia huracanada de tu cuna,
bebí la miel de tu sonrisa
y en tu fina piel corrí mis labios,
tatuando besos de caricia loca.
Estás ausente,
metida en la distancia y las auroras,
escuchando el coraje de los mares
romperse en tu cadera,
abrasada por tu sol estás ahora
disfrutando de la historia,
y tu recuerdo permanente
me envuelve,
llora
y me devora.
Deja danzar sus notas en el aire
el instrumento acariciado por el hombre
y salen melodías sublimes,
de dulce aliento,
que seduce y pone en resonancia
la fibra mas sensible del alma,
que llamamos sentimiento.
Así es tu voz,
así la siento,
un manantial de melodías
que brotan de tu boca
y al escucharla, me invade
en todo el cuerpo
una sensación de amor,
de bienestar y de contento.
Di tu palabra,
con ese acento
que tanto admiro,
embriágame de amor
tócame las fibras del alma,
toca el corazón para que se abra
y entre tu voz cantando
poemas de mares
y de flores,
del sol y de la sombra,
de amapolas
y fiestas de colores.
Esa voz
que me llegó sin conocerte
dando luz de faro a mi camino,
voz que sale de los bosques,
y hace eco en tus montañas,
voz que tengo aquí en el alma
suspendida
y metida en mis entrañas.
No se nada de destinos
pero sueño,
sueño mucho,
desvarío y pienso
que algún día,
por alguna razón,
tendré tu boca muy cerca de la mía,
besándome,
con su voz el corazón.
Como escapar
de la magia de un te quiero,
como escapar del amor
y de su fuego,
de ese sentir intenso
que recorre la sangre
en el silencio murmullo del ensueño.
No se puede olvidar,
no es posible engañarse,
no se puede matar un sueño.
¡olvidarte!
¡cómo podría !
Como olvidar tu beso,
si me mata y no es un juego,
no, imposible sería eso,
estoy aquí para admirarte
viviendo cada instante
solamente para amarte.
Por siempre me tendrás
presente en tu destino,
pegado a ti,
cual suave brisa en tu camino.
Estaré,
en el llanto matutino de la rosa,
flor que se abre en un murmullo,
diciendo al viento
que por siempre he de ser
completamente tuyo.
No podrás alejarme de tu vera,
lo sabes bien,
estaré latente en tu alma,
naciendo en esplendor
como nueva primavera,
y entregándote mi Amor.
Me gusta buscarte
con el sol de la mañana
en cada una de las rosas,
por la noche te busco en cada estrella,
cotidianamente te busco entre mis cosas.
Te encuentro,
como verdad desnuda
en mi corazón abierto,
donde escribes versos
que convierten en vergel
ese páramo desierto.
Todas las cosas me llevan a ti,
te busco en los rincones de mi alma
y allí te encuentro,
en las páginas de un libro,
en los ojos de los niños,
en el canto de los grillos,
te encuentro en mi almohada
abrazándote a mis sueños.
Es un acercamiento
de tu alma con la mía.
También tu corazón me busca
y me gusta tu manera de buscarme;
en el amanecer del día
en lo oscuro de la noche,
con tus gritos y esperanzas
con razón o sin razones.
Oye esto,
es muy fácil encontrarme;
en tu corazón estoy prendido
en esa luz de tu mirada,
búscame en la palma de tu mano,
en tu vientre,
en tu sangre,
estoy metido en ti
abre cualquier parte de tu cuerpo,
o de tu alma,
y yo saldré a besarte.