Vete, pues ya es el tiempo de abandonar el nido
Con más pena que gloria, llevándote contigo
El machismo más rancio que siempre has mantenido
Mientras unas briznas de amor, quedan conmigo.
Es curioso cómo se puede querer a quien te daña
Ser capaz de perdonar a aquel que te pega con saña;
Quizá el alma femenina esté llena de contradicciones
O sea posible hallar para amar al que te hiere mil razones.
Pero anular la voluntad de la persona que está a tu lado
- aquella que tiempo atrás por tí hubiese dado su vida -
A base de golpes, no sólo es una fea acción, es un pecado
Y como tal, debes de purgar ahora la penitencia debida.-
En forma de soledad y de pasar los días recordando
Todos aquellos golpes que conscientemente propinaste
Reconoce que hubo momentos en los que te gustaste
Que incluso lo pasaste bien mientras me ibas pegando.
Ya no te guardo rencor, lo ocurrido está más que olvidado
Y si alguna vez encuentro el amor, cosa que dudo, pensaré
Muchas veces las cosas antes de decirlas, y no me cansaré
De permanecer tranquilamente sentada al lado de mi amado
Y las mañanas darán paso a las tardes y éstas a las noches
Y bordaré en las sábanas las iniciales de ambos con esmero
Y si un día me da por reír, algo que podría ser posible, espero
Eso será un buen final para una historia, por así decir, el broche.
Y plantaré una flor en el jardín de mi esperanza renacida
Regando con mis lágrimas su tallo, que apenas se verá
Y al llegar noche, cuando el alba me halle ya dormida
A lomos del rocío, o de la fría escarcha, ella florecerá
Y en cada una de sus hojas escribiré un lamento
Como si fuese a golpes, con letras bien marcadas,
Luego la flor se mecerá, movida por el viento
Y su perfume exhalará, en suaves andanadas
Y con el leve aroma floral renacerá en mi pecho
Una fatal combinación de rencor mal curado
También de orgullo herido y de amor olvidado,
Y sentiré alegría al ver que has dejado mi lecho
Ya nunca más tendré que oír de tus labios ninguna necedad
Ni mentiras piadosas tras largas noches de insomnio, a solas
Con el mismo libro que fingía leer, abierto sobre la consola
Porque cariño mío, lo que fue tu mentira, ahora es mi verdad.
Con más pena que gloria, llevándote contigo
El machismo más rancio que siempre has mantenido
Mientras unas briznas de amor, quedan conmigo.
Es curioso cómo se puede querer a quien te daña
Ser capaz de perdonar a aquel que te pega con saña;
Quizá el alma femenina esté llena de contradicciones
O sea posible hallar para amar al que te hiere mil razones.
Pero anular la voluntad de la persona que está a tu lado
- aquella que tiempo atrás por tí hubiese dado su vida -
A base de golpes, no sólo es una fea acción, es un pecado
Y como tal, debes de purgar ahora la penitencia debida.-
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En forma de soledad y de pasar los días recordando
Todos aquellos golpes que conscientemente propinaste
Reconoce que hubo momentos en los que te gustaste
Que incluso lo pasaste bien mientras me ibas pegando.
Ya no te guardo rencor, lo ocurrido está más que olvidado
Y si alguna vez encuentro el amor, cosa que dudo, pensaré
Muchas veces las cosas antes de decirlas, y no me cansaré
De permanecer tranquilamente sentada al lado de mi amado
Y las mañanas darán paso a las tardes y éstas a las noches
Y bordaré en las sábanas las iniciales de ambos con esmero
Y si un día me da por reír, algo que podría ser posible, espero
Eso será un buen final para una historia, por así decir, el broche.
Y plantaré una flor en el jardín de mi esperanza renacida
Regando con mis lágrimas su tallo, que apenas se verá
Y al llegar noche, cuando el alba me halle ya dormida
A lomos del rocío, o de la fría escarcha, ella florecerá
Y en cada una de sus hojas escribiré un lamento
Como si fuese a golpes, con letras bien marcadas,
Luego la flor se mecerá, movida por el viento
Y su perfume exhalará, en suaves andanadas
Y con el leve aroma floral renacerá en mi pecho
Una fatal combinación de rencor mal curado
También de orgullo herido y de amor olvidado,
Y sentiré alegría al ver que has dejado mi lecho
Ya nunca más tendré que oír de tus labios ninguna necedad
Ni mentiras piadosas tras largas noches de insomnio, a solas
Con el mismo libro que fingía leer, abierto sobre la consola
Porque cariño mío, lo que fue tu mentira, ahora es mi verdad.









