en el bosque de los pinos
y cubriendo va los caminos
con una capa breve.
Todo se ve muy silencioso
en el bosque encantado
en el cual yace helado
un ciervo muy hermoso.
El silencio es interrumpido
por el llanto de su pareja
que tristemente se queja
porque su ciervo se ha ido.
Le acompaña su cervatillo
que correrá la misma suerte
al acercársele la muerte
con el clic de un gatillo.
La cierva desconsolada
sola se queda ahora
y a la naturaleza implora
que no le suceda nada.
El cazador comprende la tristeza
de la madre desconsolada,
se acerca a la cierva amada
y le acaricia la cabeza.
Ella le lame los cabellos
(señal que lo está perdonando),
luego se alejan caminando
y justo detrás de ellos
cae... cae la blanca nieve
en el bosque de los pinos
y cubriendo va los caminos
con una capa breve.
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Mariano Bequer.
El Callao, 27/04/66














