
Este brío emerge de tu piel
cuando tus dedos acarician
el sentir pausado de mi alma.
Enciende rieles de fuego
cuando aún a la distancia te siento
y silente me conduce hacia tu pecho.
Son dos, tres, cinco tal vez,
las quimeras, que van,
o que vienen en este tren.
El éxtasis vestido de etiqueta
viaja en el vagón de las caricias
y se detiene en mi piel y en tu ser.
Aborda el deseo este tren
y la tarde cohibida se sonroja
en el compartimento de nuestra piel.






