
que adorna tu mejilla
hizo que yo, celoso,
me tome una pastilla
para curar los celos
al ver que muy cerquita
y despertando anhelos,
está de tu boquita.
Y si este lunarcito
que adorna tu mejilla
fuera más pequeñito,
¡Oh Dios! Qué maravilla.
Quisiera ser tunante,
robar el lunarcito
y luego muy galante
entregarte un besito.
Si no te gustaría
tener el lunarcito,
yo te lo quitaría
de un suave mordizquito.
Tal vez tu lunarcito
es el mejor señuelo
para que un cariñito
te transporte hasta el cielo.
Tú me gustas todita,
por tu cuerpo chiquito,
por tu cara bonita
y por tu lunarcito.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 22/08/05

















