magnifícas las horas cuál reloj preciso al caminar con tu tic tac,
ves el paisaje con tus ojos que parpadean aprisionando imágenes,
sonríes a la vida y tus labios entre abiertos como ostras delineadas
dejan ver perlas tan finas que serían la codicia de piratas bucaneros,
tu cabello suelto en un vaivén natural y alborotado emulando al viento
que golpea tu cuello erguido como a un risco elevado y elegante,
tus senos sinónimos de la altura de las montañas, misterios féminos,
lugar de donde se ramifican caminos y veredas con destinos a todos
los puntos cardinales de tu cuerpo inalterable, sensible, sonrojable.
Al llegar la noche irradias destellos de luz lunar, embelesan tu belleza
al grado de cortejarte las sombras a tu pasar, y de pronto de la nada
y después de suspirar, te aprisionan los sollozos, lágrimas dejas rodar,
te converges en un llanto por demás muy pasional y muy dolido,
tanto que me he dado cuenta que por ratos he olvidado,
que muy adentro de ti conllevas un corazón de infinito palpitar,
con unas ansias de amar y de poder ser amado.
Autor: Pietro
Derechos Reservados
31-12-11


























