

al gentil caballero llevare a
mi lecho para cubrirlo con mis pechos,
sin premura ni hermosura, tendrá mis
placeres por leves instantes…
Mi cuerpo es mi medio de trabajo,
sin embargo sus señorías me condenan
y me llenan de blasfemias, al sentir
temor de no ser buenas amantes;
solo criaturas
dóciles para ser receptáculo vital,
jamás les enseñaron las artes del
amor y del placer.
Se conforman con ser llamadas señoras,
mientras sus gentiles esposos buscan
reboso en mis pechos, y me llevan a sus
banquetes, donde mi criterio es escuchado
con atención y respeto.
Soy mujer educada, refinada y diestra en las
artes de Afrodita y Atenea, no soy vista
como un simple objeto y mi compañía es muy
bien remunerada.

13/02/13.
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