Aunque me remonte al firmamento,
Ya no estarás preciosa mía,
Aunque oiga gemir al viento,
Cual triste y dolorosa letanía.
II
Y si a cada momento,
Te busco en la lejanía,
Es tanto el dolor que siento,
Que vivo con febril agonía.
III
Llevo conmigo tu imagen indeleble
Que me impele a evocar
Nuestro amor, ya mi corazón endeble,
No descansa de tanto llorar.
IV
Ya no escuchare tu voz querida
Ni sentiré tu presencia amorosa
Jamas, jamas, olvidare tu partida,
¡Adiós! ¡Adiós! mi muy querida esposa.






















