
Desnuda frente
a este vacío,
me posee la inquietud
me llama el suicidio.
El sigilo desposa
la razón y mi sentir,
el tiempo es tortura
de esta espera.
La ausencia languidece,
mustia por los recuerdos
del tenue silencio
de tanto pretexto.
Soy mi vacío,
insurrecto, innegable,
perdurable en lo incierto,
incluso majadero.
Soy mi desnudo
palurdo, álgido
cual nieve de olvidos
en este atajo de intentos.
Sentencia de otoños
circunscrita a mi historia,
algia asentada en la memoria
de ésta, mi exigua utopía.







