en la estación olvidada
de mis recuerdos perdidos.
Llevaba puesto
su sotana de reticencias
y su amito de humildad.
Creando tormentas,
su paraguas marchito
se desvanecía en la bruma.
Sus zapatos destilaban
educación y sentencias
engaños pulidos con Teología.
Se le escapaba la mirada
depurando vocablos
y escarchas de inquietud.
Huía presurosa en la pluma
por la cuaderna vía
de los santos su creación.
Desde el Mester de clerecía
se explaya su vasca poesía.
Con monedas notariadas
Don Beldur le intenta seducir,
mas es María, su musa divina,
a quien él le ha de escribir.
Gonzalo de Berceo
el camino a la poesía
tu pluma creó.
Hoy tu nombre se muestra
tal vez oculto, más fue por tí,
que nació mi tradición.
**********Gonzalo de Berceo, primer poeta castellano no anónimo********












