Una ficción, dedicada a los estudiosos o simpatizantes del origen de nuestra raza.
Este Planeta en sus principios era,
Un Edén sin dueño alguno.
De las Estaciones, reinaba la Primavera,
De los planetas, regía Saturno.
II
Y los del Rostro Radiante,
Llegaron de Galaxias muy lejanas,
Fundadores de la Raza Atlante,
Semilla, de algunas Razas hermanas.
III
Y en cinco Regiones del Planeta,
Una pareja en Granero se erigió
Ella Sacerdotisa, El un profeta,
Para Iluminar, se les eligió.
IV
En el curso de algunas Eras,
Esta Raza de su origen abjuró,
Los Corderos tornaronse en crueles Fieras,
Y el Espíritu, en instinto degeneró.
V
Es la caída del Intelecto,
En lo grosero del instinto.
Es el Hombre Imperfecto,
Mutación del Dios extinto.
VI
El Paraíso en Infierno se transformó,
Al apagarse la Luz de la intuición
El mismo Hombre se deformó,
Al no tener ya su Inspiración.
VII
Y buscó la Bestia otras Moradas,
En pos de su Destino perdido,
E Ilustres Facultades, quedaron olvidadas,
Al perder su Sexto Sentido.
VIII
Al retornar los Dioses a esta Morada,
El Instinto se proponen Educar,
Enseñaron el Poder de la Palabra Revelada,
Cuando la Perfección hay que buscar.
IX
A través de las Edades,
Cuerpos y Almas se perfeccionaron,
Y el Hombre escogió, como verdades,
Aquellos que los "Señores" siempre enseñaron.
X
El Culto de la Perfección Interior,
Armonizando el Micro con el Macro,
Dan también una perfección exterior,
Porque "somos una imagen de algo sacro".
XI
¡Cuántas Civilizaciones Cultas florecieron!
¡Cuántos preclaros Talentos enseñaban!
La Doctrina que iniciaron,
Los Maestros que bajaban.
XII
Muchas "Caídas" el hombre ha tenido
Al combatir instinto y consciencia,
La Historia se ha repetido,
Al buscarse con premura, la Omnisciencia.










