buscando en la carta
algo para mis caprichos
y nada, solo lo común.
Abstengo mis ganas
de pedirte a tí y me traerán un lonche.
De tus propias manos
ha quedado mi desayuno,
hecho a la medida
de mi antojo superficial.
¡Esto no es comida!
es un pedacito de cielo,
o al menos un poema.
-de los más bellos-.
No me había dado cuenta de que ya vamos en la novena edición de este caprichito mío de escribir algo cada vez que me atiende esa cocinera, que teje cielos en cada puñado de sal que arroja a la cazuela, poemas en champiñones y delicados muy delicados sabores en su mirada... BON APETIT!








