
Te distancias en las horas,
la calzada del tiempo
se mustia por la tristeza.
La arista de este dolor
cercena el alma del ayer.
Cronos te aleja,
cada amanecer es un suplicio,
Se desdibuja el recuerdo
de tus mejillas en mis manos.
Mis ojos suplicantes
callan por tanto silencio.
El tiempo te secuestra
te aprisiona en su celda,
vedando nuestro encuentro
ahora inalcanzable y lejano.
Abrazo aquel último beso
desgastado por tanto olvido.
Te aparta el destino,
no siendo por primera vez
que la rúa del mañana
te dirija ajeno y distante,
mientras el viento te borra
de mis hendidos labios.
Retornarás?
Permaneceré en mi yacija
a la espera del tiempo
que no espera,
a la espera de un beso
que no llega.










