Proemio: ¿Donde esta, oh muerte, tu aguijón? ¿Donde, oh sepulcro, tu victoria? — Primera de Corintios, 15;55
¡Te fuiste! Como la niebla que se desvanece
Al acariciarla el sol: Lenta y silenciosamente.
¡Te fuiste! Como un suspiro que huye
Para extraviarse en el infinito.
Deambulara tu alma, quizás, por ignotos
Valles de serenidad.
Talvez cruzaras un riachuelo, y beberás
Las límpidas aguas del amor divino.
Y en verdes y con gratos aromas, reposaras
En un florido jardín, do la paz y la
Felicidad te arrullaran. En esa
Inefable eternidad, la inexorable
Tanatos, ya nunca podrá enseñorearse
De ti. Siempre te amare.
Tuyo
Gilberto
















