
Me avecé a tus labios,
a ese dulce devaneo
de vuelos y aromas,
Me afané
a tu colección de besos
y a mi capital de soledades.
Esta falda de pretéritos
se extiende en la madrugada
desarmada de pecados.
Recorre rúas
sangrantes
en oficinas sin fin.
Confesiones silentes,
ahondan esta epidemia
de silencios grises.
Mientras el dial
de la calle entona
recuerdos de abril.
Me acostumbré a sentir
esta ausencia contigo
esta compañía sin ti.




