
Te abracé con mis ansias ocultas,
te susurré mis desveladas fantasías
cubiertas de piel y madrugadas.
Aquella bruma de anhelos ilícitos
acaecía en el blues de mis quimeras,
cuando tu aliento gélido llamó.
Pesquisas del sentir a la tercera hora,
entre arenas y desnudez
la víbora del deseo se encaprichó.
Aterido por el residuo del tiempo
indagaste en la frialdad de mi yacija
con tus ignaros labios de olvido.
Silente con mi piel te abracé
en la banqueta del adiós
donde tu cuerpo yació alguna vez.
La primera vez nunca inició
volviendo la casualidad al vacío
entre las espirales del después.
Y sin despedidas me marché,
la ficha del tiempo ya caerá
en tus manos ausentes de mi piel.










