El aroma de mis anhelos
es la utopía disfrazada
de sonrisa,
portal de fantasías
complicidad y avenidas.
Esta coexistencia
de aprensión y deleite
al tener tu piel agitada
rozando mi alma inquieta
es presidio y castigo.
Revivir el instante
en que tu mano acaricia
la fábula de mis deseos
es detener el suspiro
en la arteria del delirio.
En las esquinas de mi alma
te ocultas vívido
con tu piel en la ingenuidad
de mis ansias
por la tersura de tu espalda.
Y afable entonces
en la yacija de mi alma
permaneces asiduo
en la gruta del arrebato
de mi piel desnuda en tu regazo.











